domingo, 27 de septiembre de 2009

Consejo Interuniversitario Argentino: CIN vergüenza y CIN dignidad

Por Sergio Cristani Especial para UNO (*)


Los bastones largos del general Onganía se presentan de distintas formas en la universidad argentina. Están vigentes, por ejemplo, en la supresión o dilución del pensamiento crítico. En la autocensura. En la ausencia de presupuesto genuino y en la presencia de partidas con destinos delimitados. En la aceptación de “donaciones” enmascaradas bajo la figura de “responsabilidad social empresaria”; o en la firma de un convenio con una multinacional que orienta, confidencializa y privatiza el conocimiento y la información públicas.
El bastonazo reciente lo dieron los rectores que integran el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), al aceptar y repartir por segunda vez, sin debate y sin culpa, dinero contaminado.
La universidad reformista del 18 no se limitó al ingreso irrestricto y gratuito, sino que también preservó su autarquía y autonomía frente al capital privado y las corporaciones extranjeras.
A más de nueve décadas de aquella gesta, el debate que comienza a florecer tibiamente a partir del reparto de los fondos mineros refleja que la crisis de nuestra universidad no es sólo presupuestaria y financiera. Es mucho más profunda que las miradas monocromáticas y administrativistas que no ven más allá del rojo de las cuentas.
Bastones largos y dictadura cívico militar mediante, a partir de 1990 muchas universidades, al igual que leyes y políticas gubernamentales, se articularon funcionalmente a demandas de empresas privadas y a necesidades del mercado. Estas nuevas lógicas se fueron introduciendo en los diseños curriculares, en la orientación de investigaciones, en el patrocinio de actividades académicas y en proyectos de extensión.
A medida que el presupuesto oficial para la academia se achicaba, crecía la proveeduría de servicios que poco y nada tienen que ver con la democratización, transformación e inserción social que se reclama y espera de esta institución pública. Así, muchas universidades terminaron priorizando el propio producido en desmedro de la producción propia.
Pero no todo pasa por números, cifras y cuentas. El debate que se insinúa en el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), al igual que en distintas facultades, a partir de la aceptación y distribución de los fondos provenientes del yacimiento minero Bajo de la Alumbrera, a través del YMAD, pone en contraste posiciones sobre el sentido ético, político, cultural, económico e ideológico del saber académico y científico.
Y aquí volvemos al 18 o a la década del 45 al 55 para subrayar otro elemento cardinal de aquella gesta reformista: el emparentamiento de la universidad con la sociedad. Quienes la protagonizaron comprendieron que la política, al igual que el conocimiento, no son propiedad de tal o cual, ni se transfieren desde-hacia. Todo lo contrario, se construyen y se amasan con un ingrediente esencial: el pueblo.
Y justamente fueron esas historias de sufrimientos, resistencias y aprendizajes colectivos de pueblos catamarqueños como Santa María, Belén, Andalgalá, Antofagasta de la Sierra y Tinogasta, entre otras comunidades contaminadas y usurpadas, que la mayoría del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y del Consejo Superior de la UNER no consideraron ni comprendieron al aceptar y repartir estos dineros del despojo nacional.
Los rectores y sus aliados facultativos podrán ensayar explicaciones pseudolegalistas y justificaciones economicistas, pero deberán saber que cuando está en juego la vida y la dignidad de los pueblos la universidad pública no puede aprender ni enseñar a jugar de imparcial.
Quizá esta discusión naciente sea una gran oportunidad para comenzar a caminar sin bastones, apoyándonos entre todos los que pensamos que es necesario cambiar desde los cimientos esta universidad neoliberal y mercantilista.

(*) Comunicador Social, consejero Superior por el Claustro Graduados de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Presidente de la Asociación de Profesionales Universitarios de la Comunicación. Votó contra la propuesta oficial.

“LA VIOLENCIA ES MUDA. LA VIOLENCIA ES MENTIR”


COMISION INTERUNIVERSITARIA INTERCLAUSTROS POR EL RECHAZO DE LOS FONDOS PROVENIENTES DE YMAD-LA ALUMBRERA.


El jueves 24 de setiembre el Consejo Superior de la Uner resuelve por segunda vez, por 14 votos contra 12, aceptar los fondos provenientes de YMAD-La Alumbrera constituyendo a la UNER en cómplice de un modelo de explotación que contamina, mata y expolia.

Las argumentaciones en contra de recibir estos fondos, por parte de Consejeros Superiores, de Docentes y Estudiantes que asistimos a presenciar la reunión insumieron casi 3 horas. Nunca se escucharon argumentos ni contra-argumentos de quienes posteriormente votaron por aceptar los fondos mineros.

Las intervenciones de los disciplinados obedecedores de las leyes que perpetúan la entrega de nuestro patrimonio y que condenan vidas ajenas rondaron sobre la supuesta falta de respeto que suponía aplaudir las intervenciones con las que se acordába y las (prácticamente inexistentes) expresiones de repudio a sus alocuciones La miopía valorativa les impidió considerar como una falta de respeto mucho mayor el hecho de votar sin argumentar absolutamente nada. Recién tuvimos la oportunidad de corroborar que la mayoría de los consejeros que aceptaron los fondos disponían de cuerdas vocales en el momento en que manifestaron su voto.

Cuatro Facultades (Trabajo Social, Ciencias de la Educación, Bioingeniería y Bromatología) decidieron rechazar los fondos, previa realización de asambleas y reuniones de sus Consejos Directivos. Sin embargo consejeros como el Prof. Friedrich, docente de Bromatología, o el consejero estudiantil Doratti, de la misma unidad académica, votaron por la aceptación vulnerando el mandato de su facultad, de su Consejo Directivo, de sus claustros, de quienes dicen representar.

Llamativamente además resultaron las ausencias de consejeros como el graduado de Económicas, Marcelo Hadad, ex candidato a diputado nacional por el partido socialista, quien en la reunión anterior se había pronunciado por el rechazo de los fondos y que se ausentó sugestivamente de esta sesión.

Otros consejeros como el mencionado Doratti o Castagnini, estudiante de alimentación, o el Consejero Docente Gerard, no participaron de las reuniones de comisión, llegando sobre la hora al plenario y por tanto no participando de debate alguno, limitándose a emitir su voto.


Dos cuestiones significativas


La primera es el absoluto vaciamiento democrático de las instancias de cogobierno de la UNER. La coyuntural mayoría de Consejeros Superiores que acordaron aceptar los fondos YMAD-LA ALUMBRERA no consideró necesario presentar sus argumentos, deliberar, fundar sus opiniones. El silencio más atroz, más irresponsable, más cínico, se opuso a las argumentaciones de quienes expusieron solicitando el rechazo del dinero. Corporativamente blindaron sus oídos, corrompiendo uno de los más importantes ámbitos de discusión el la Universidad. Ellos son los mismos que encabezados por el Rector Asueta se niegan a convocar a Asamblea Universitaria al menos una vez al año como lo dispone el Estatuto Universitario, desconocen el mandato de sus representados, resuelven a espaldas de la comunidad universitaria.

La segunda es la demonización y criminalización de la diferencia y de la resistencia a tales prácticas. Apenas concluida la sesión, los funcionarios de Rectorado pergeñan un comunicado que acusa a estudiantes, docentes, graduados y no docentes que concurrieron de ser violentos, de agresión, de “apriete”, etc, haciendo referencias al pasado tan infelices como mendaces. No hubo ninguna agresión más allá de los cánticos, aplausos o abucheos. No se tiraron piedras ni se encerró a nadie en el baño, ni a nadie se intimidó. Mas de 100 docentes, estudiantes, no docentes y graduados participaron de la sesión, si allí hubiera estado la intención de agredir ella se hubiera concretado fácilmente, por la sola fuerza del número. Miente el señor Rector de la Universidad, sus personeros y sus mensajeros. No hubo mas violencia que la del silencio, la de la imposición como fuera de mayorías conseguidas en la oscuridad, con representantes que votaron en contra de la decisión de sus representados, con ausencias llamativas, sostenidas sólo por la fuerza del número y no del argumento.

La ausencia de argumentos, el no-decir, la ausencia de discurso, de un no poder discurrir en la palabra lo que se hace y por ende hacerse cargo de lo dicho (que es hacerse cargo de lo hecho) es el motor de la violencia, de la arbitrariedad y la injusticia.

Seguiremos trabajando como hasta ahora, democrática y horizontalmente, confiados en la fuerza de la razón y de los argumentos, luchando por una Universidad democrática, con conciencia crítica y autónoma, independiente de los dineros sucios de corporaciones como LA ALUMBRERA, que pretenden comprar nuestras conciencias con limosnas conseguidas sobre la dignidad y la muerte de nuestros conciudadanos.


COMISION INTERUNIVERSITARIA INTERCLAUSTROS POR EL RECHAZO DE LOS FONDOS PROVENIENTES DE YMAD-LA ALUMBRERA.

LOS VOTOS

Sandra Arito (decana de Trabajo Social): en contra de recibir los fondos
Alfredo Busmail (estudiante de Trabajo Social): en contra de recibir los fondos
Elina Cánepa (estudiante de Ciencias de la Educación): en contra de recibir los fondos
Juan Manuel Castagnini (estudiante de Alimentación): a favor de recibir los fondos
Susana Cazzaniga (docente de Trabajo Social): en contra de recibir los fondos
Hugo Cives (decano de Alimentación): a favor de recibir los fondos
Sergio Cristani (graduado de ciencias de la Educación): en contra de recibir los fondos
Susana Daolio (graduada de Trabajo Social): en contra de recibir los fondos
Néstor Dominguez (docente de Ciencias Económicas): en contra de de recibir los fondos
José Dorati (estudiante de Bromatología): a favor de recibir los fondos
Miguel Fernández (decano de Administración): a favor de recibir los fondos
Mauricio Friedrich (docente de Bioingenieria): a favor de recibir los fondos
Héctor Gaillard (graduado de Administración): a favor de recibir los fondos
Jorge Gerard (docente de Alimentación); a favor de recibir los fondos
Rosa Gorelik (personal de rectorado): a favor de recibir los fondos
Carlos Guitar (docente de Administración): a favor de recibir los fondos
María Clara Melchiori (decana de Bromatologia): en contra de recibir los fondos
María Laura Méndez (decana de Ciencias de la Eduacación): en contra de recibir los fondos
Eduardo Muani (decano de Ciencias Económicas): a favor de recibir los fondos
Cesar Osella (decano de Ingenieria): en contra de recibir los fondos
Jorge Pascuccielo (personal administrativo): a favor de recibir los fondos
Jorge Pepe (decano de Salud): a favor de recibir los fondos
Maria Teresa Rodriguez (docente de Salud): en contra de recibir los fondos
Carlos Smith (graduadao de Agropecuarias): en contra de recibir los fondos
Elías Stang (docente de Agropecuarias): a favor de recibir los fondos
Gabriel Villanova (decano de Agropecuarias): a favor de recibir los fondos

Estuvieron ausentes:

Mirta GIACCAGLIA (docente Educación)
Pablo Andrés ROMERO (estudiante Económicas)
Marcelo HADDAD (graduado de Económicas)
Fernando BELLO (graduado de Alimentación)
Miguel GUITAR (estudiante de Administración)
Alicia LOPRESTI (docente Bromatología)

Giaccaglia, Romero, Haddad y Bello votaron por el rechazo de los fondos en la oportunidad anterior. Esa vez, Guitar y Lopresti votaron por la aceptación.