domingo, 27 de septiembre de 2009

Consejo Interuniversitario Argentino: CIN vergüenza y CIN dignidad

Por Sergio Cristani Especial para UNO (*)


Los bastones largos del general Onganía se presentan de distintas formas en la universidad argentina. Están vigentes, por ejemplo, en la supresión o dilución del pensamiento crítico. En la autocensura. En la ausencia de presupuesto genuino y en la presencia de partidas con destinos delimitados. En la aceptación de “donaciones” enmascaradas bajo la figura de “responsabilidad social empresaria”; o en la firma de un convenio con una multinacional que orienta, confidencializa y privatiza el conocimiento y la información públicas.
El bastonazo reciente lo dieron los rectores que integran el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), al aceptar y repartir por segunda vez, sin debate y sin culpa, dinero contaminado.
La universidad reformista del 18 no se limitó al ingreso irrestricto y gratuito, sino que también preservó su autarquía y autonomía frente al capital privado y las corporaciones extranjeras.
A más de nueve décadas de aquella gesta, el debate que comienza a florecer tibiamente a partir del reparto de los fondos mineros refleja que la crisis de nuestra universidad no es sólo presupuestaria y financiera. Es mucho más profunda que las miradas monocromáticas y administrativistas que no ven más allá del rojo de las cuentas.
Bastones largos y dictadura cívico militar mediante, a partir de 1990 muchas universidades, al igual que leyes y políticas gubernamentales, se articularon funcionalmente a demandas de empresas privadas y a necesidades del mercado. Estas nuevas lógicas se fueron introduciendo en los diseños curriculares, en la orientación de investigaciones, en el patrocinio de actividades académicas y en proyectos de extensión.
A medida que el presupuesto oficial para la academia se achicaba, crecía la proveeduría de servicios que poco y nada tienen que ver con la democratización, transformación e inserción social que se reclama y espera de esta institución pública. Así, muchas universidades terminaron priorizando el propio producido en desmedro de la producción propia.
Pero no todo pasa por números, cifras y cuentas. El debate que se insinúa en el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), al igual que en distintas facultades, a partir de la aceptación y distribución de los fondos provenientes del yacimiento minero Bajo de la Alumbrera, a través del YMAD, pone en contraste posiciones sobre el sentido ético, político, cultural, económico e ideológico del saber académico y científico.
Y aquí volvemos al 18 o a la década del 45 al 55 para subrayar otro elemento cardinal de aquella gesta reformista: el emparentamiento de la universidad con la sociedad. Quienes la protagonizaron comprendieron que la política, al igual que el conocimiento, no son propiedad de tal o cual, ni se transfieren desde-hacia. Todo lo contrario, se construyen y se amasan con un ingrediente esencial: el pueblo.
Y justamente fueron esas historias de sufrimientos, resistencias y aprendizajes colectivos de pueblos catamarqueños como Santa María, Belén, Andalgalá, Antofagasta de la Sierra y Tinogasta, entre otras comunidades contaminadas y usurpadas, que la mayoría del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y del Consejo Superior de la UNER no consideraron ni comprendieron al aceptar y repartir estos dineros del despojo nacional.
Los rectores y sus aliados facultativos podrán ensayar explicaciones pseudolegalistas y justificaciones economicistas, pero deberán saber que cuando está en juego la vida y la dignidad de los pueblos la universidad pública no puede aprender ni enseñar a jugar de imparcial.
Quizá esta discusión naciente sea una gran oportunidad para comenzar a caminar sin bastones, apoyándonos entre todos los que pensamos que es necesario cambiar desde los cimientos esta universidad neoliberal y mercantilista.

(*) Comunicador Social, consejero Superior por el Claustro Graduados de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Presidente de la Asociación de Profesionales Universitarios de la Comunicación. Votó contra la propuesta oficial.

“LA VIOLENCIA ES MUDA. LA VIOLENCIA ES MENTIR”


COMISION INTERUNIVERSITARIA INTERCLAUSTROS POR EL RECHAZO DE LOS FONDOS PROVENIENTES DE YMAD-LA ALUMBRERA.


El jueves 24 de setiembre el Consejo Superior de la Uner resuelve por segunda vez, por 14 votos contra 12, aceptar los fondos provenientes de YMAD-La Alumbrera constituyendo a la UNER en cómplice de un modelo de explotación que contamina, mata y expolia.

Las argumentaciones en contra de recibir estos fondos, por parte de Consejeros Superiores, de Docentes y Estudiantes que asistimos a presenciar la reunión insumieron casi 3 horas. Nunca se escucharon argumentos ni contra-argumentos de quienes posteriormente votaron por aceptar los fondos mineros.

Las intervenciones de los disciplinados obedecedores de las leyes que perpetúan la entrega de nuestro patrimonio y que condenan vidas ajenas rondaron sobre la supuesta falta de respeto que suponía aplaudir las intervenciones con las que se acordába y las (prácticamente inexistentes) expresiones de repudio a sus alocuciones La miopía valorativa les impidió considerar como una falta de respeto mucho mayor el hecho de votar sin argumentar absolutamente nada. Recién tuvimos la oportunidad de corroborar que la mayoría de los consejeros que aceptaron los fondos disponían de cuerdas vocales en el momento en que manifestaron su voto.

Cuatro Facultades (Trabajo Social, Ciencias de la Educación, Bioingeniería y Bromatología) decidieron rechazar los fondos, previa realización de asambleas y reuniones de sus Consejos Directivos. Sin embargo consejeros como el Prof. Friedrich, docente de Bromatología, o el consejero estudiantil Doratti, de la misma unidad académica, votaron por la aceptación vulnerando el mandato de su facultad, de su Consejo Directivo, de sus claustros, de quienes dicen representar.

Llamativamente además resultaron las ausencias de consejeros como el graduado de Económicas, Marcelo Hadad, ex candidato a diputado nacional por el partido socialista, quien en la reunión anterior se había pronunciado por el rechazo de los fondos y que se ausentó sugestivamente de esta sesión.

Otros consejeros como el mencionado Doratti o Castagnini, estudiante de alimentación, o el Consejero Docente Gerard, no participaron de las reuniones de comisión, llegando sobre la hora al plenario y por tanto no participando de debate alguno, limitándose a emitir su voto.


Dos cuestiones significativas


La primera es el absoluto vaciamiento democrático de las instancias de cogobierno de la UNER. La coyuntural mayoría de Consejeros Superiores que acordaron aceptar los fondos YMAD-LA ALUMBRERA no consideró necesario presentar sus argumentos, deliberar, fundar sus opiniones. El silencio más atroz, más irresponsable, más cínico, se opuso a las argumentaciones de quienes expusieron solicitando el rechazo del dinero. Corporativamente blindaron sus oídos, corrompiendo uno de los más importantes ámbitos de discusión el la Universidad. Ellos son los mismos que encabezados por el Rector Asueta se niegan a convocar a Asamblea Universitaria al menos una vez al año como lo dispone el Estatuto Universitario, desconocen el mandato de sus representados, resuelven a espaldas de la comunidad universitaria.

La segunda es la demonización y criminalización de la diferencia y de la resistencia a tales prácticas. Apenas concluida la sesión, los funcionarios de Rectorado pergeñan un comunicado que acusa a estudiantes, docentes, graduados y no docentes que concurrieron de ser violentos, de agresión, de “apriete”, etc, haciendo referencias al pasado tan infelices como mendaces. No hubo ninguna agresión más allá de los cánticos, aplausos o abucheos. No se tiraron piedras ni se encerró a nadie en el baño, ni a nadie se intimidó. Mas de 100 docentes, estudiantes, no docentes y graduados participaron de la sesión, si allí hubiera estado la intención de agredir ella se hubiera concretado fácilmente, por la sola fuerza del número. Miente el señor Rector de la Universidad, sus personeros y sus mensajeros. No hubo mas violencia que la del silencio, la de la imposición como fuera de mayorías conseguidas en la oscuridad, con representantes que votaron en contra de la decisión de sus representados, con ausencias llamativas, sostenidas sólo por la fuerza del número y no del argumento.

La ausencia de argumentos, el no-decir, la ausencia de discurso, de un no poder discurrir en la palabra lo que se hace y por ende hacerse cargo de lo dicho (que es hacerse cargo de lo hecho) es el motor de la violencia, de la arbitrariedad y la injusticia.

Seguiremos trabajando como hasta ahora, democrática y horizontalmente, confiados en la fuerza de la razón y de los argumentos, luchando por una Universidad democrática, con conciencia crítica y autónoma, independiente de los dineros sucios de corporaciones como LA ALUMBRERA, que pretenden comprar nuestras conciencias con limosnas conseguidas sobre la dignidad y la muerte de nuestros conciudadanos.


COMISION INTERUNIVERSITARIA INTERCLAUSTROS POR EL RECHAZO DE LOS FONDOS PROVENIENTES DE YMAD-LA ALUMBRERA.

LOS VOTOS

Sandra Arito (decana de Trabajo Social): en contra de recibir los fondos
Alfredo Busmail (estudiante de Trabajo Social): en contra de recibir los fondos
Elina Cánepa (estudiante de Ciencias de la Educación): en contra de recibir los fondos
Juan Manuel Castagnini (estudiante de Alimentación): a favor de recibir los fondos
Susana Cazzaniga (docente de Trabajo Social): en contra de recibir los fondos
Hugo Cives (decano de Alimentación): a favor de recibir los fondos
Sergio Cristani (graduado de ciencias de la Educación): en contra de recibir los fondos
Susana Daolio (graduada de Trabajo Social): en contra de recibir los fondos
Néstor Dominguez (docente de Ciencias Económicas): en contra de de recibir los fondos
José Dorati (estudiante de Bromatología): a favor de recibir los fondos
Miguel Fernández (decano de Administración): a favor de recibir los fondos
Mauricio Friedrich (docente de Bioingenieria): a favor de recibir los fondos
Héctor Gaillard (graduado de Administración): a favor de recibir los fondos
Jorge Gerard (docente de Alimentación); a favor de recibir los fondos
Rosa Gorelik (personal de rectorado): a favor de recibir los fondos
Carlos Guitar (docente de Administración): a favor de recibir los fondos
María Clara Melchiori (decana de Bromatologia): en contra de recibir los fondos
María Laura Méndez (decana de Ciencias de la Eduacación): en contra de recibir los fondos
Eduardo Muani (decano de Ciencias Económicas): a favor de recibir los fondos
Cesar Osella (decano de Ingenieria): en contra de recibir los fondos
Jorge Pascuccielo (personal administrativo): a favor de recibir los fondos
Jorge Pepe (decano de Salud): a favor de recibir los fondos
Maria Teresa Rodriguez (docente de Salud): en contra de recibir los fondos
Carlos Smith (graduadao de Agropecuarias): en contra de recibir los fondos
Elías Stang (docente de Agropecuarias): a favor de recibir los fondos
Gabriel Villanova (decano de Agropecuarias): a favor de recibir los fondos

Estuvieron ausentes:

Mirta GIACCAGLIA (docente Educación)
Pablo Andrés ROMERO (estudiante Económicas)
Marcelo HADDAD (graduado de Económicas)
Fernando BELLO (graduado de Alimentación)
Miguel GUITAR (estudiante de Administración)
Alicia LOPRESTI (docente Bromatología)

Giaccaglia, Romero, Haddad y Bello votaron por el rechazo de los fondos en la oportunidad anterior. Esa vez, Guitar y Lopresti votaron por la aceptación.

viernes, 28 de agosto de 2009

El Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires aceptó el dinero de la minería y se negó al debate

Comunicado del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. Se ruega su difusión


En el día de hoy, a las 9hs de la mañana, se reunió el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires (UBA), presidido por el Dr. Rubén Hallú, rector de la universidad. Uno de los temas a tratar era la incorporación al presupuesto de la suma de más de 3,4 millones de pesos (AR$ 3.470.236), fondos provenientes del emprendimiento minero Bajo La Alumbrera, de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), ubicado en la provincia de Catamarca.

En una carta del 10 de junio de 2009, enviada al Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y a los rectores de todas las universidades nacionales, pedimos que se rechacen “esos fondos millonarios, por el hecho de que provienen de una actividad destructiva y contaminante, que genera cada día más violaciones a los derechos humanos de las poblaciones aledañas al mega-emprendimiento”. Si bien esta distribución de utilidades líquidas y realizadas de YMAD se hace conformemente a la ley 14.771, cabe resaltar que el espíritu de esa ley sancionada en 1958 fue totalmente alterado por la reforma de su artículo 5 durante la última dictadura militar. Además, la empresa Minera Alumbrera Ltd. que explota el yacimiento está actualmente procesada por delito ambiental por la Cámara Federal de Tucumán, imputada por tráfico documental y exportación ilegal de metales, contrabando de oro, uranio y torio, e investigada por lavado de dinero.

Por todas esas razones, repudiamos fuertemente la decisión tomada hoy por el Consejo Superior de la Universidad, de aceptar ese dinero manchado de sangre. Sólo hubo tres votos en contra (de Federico Schuster, decano de la Facultad de Ciencias Sociales, y de los dos consejeros estudiantiles presentes, Mariela Solesio y Mariano Blumenfeld), y una abstención (de Pablo Pazos, representante de los graduados).

Con esta decisión, las autoridades de la Universidad de Buenos Aires prefirieron recibir fondos generados por una actividad que perjudica gravemente a las condiciones de vida de las poblaciones de varias provincias del norte argentino, en lugar de pronunciarse en defensa del interés del pueblo como debería hacer toda institución pública.

Más grave aún, el Consejo Superior se rehusó a todo debate abierto. Por votación, se le negó la palabra a mi asesora que había ido a la reunión en representación mía, con la intención de informar al Consejo Superior sobre diversos aspectos relacionados a esta explotación minera, y presentar los argumentos en contra de la aceptación de ese dinero. También estaban presentes miembros de asociaciones estudiantiles y jóvenes investigadores de la UBA que tampoco pudieron hablar.

Por otro lado, cabe destacar que incluso los consejeros a favor de la aceptación de los fondos reconocieron que se necesitaba ampliar las informaciones acerca del impacto provocado por esa empresa minera, principalmente en cuanto a la contaminación ambiental que provoca. Varios pidieron que la resolución vuelva a la comisión de presupuesto (proposición rechazada por 13 votos contra 9). El decano de la Facultad de Ciencias Sociales propuso que se crease una comisión formada por investigadores de las distintas disciplinas, ya que la mega-minería afecta todos los aspectos de la vida del pueblo. A través de la voz del consejero estudiantil, ampliamos la propuesta de Federico Schuster pidiendo que se organice un debate público, y que de formarse dicha comisión, que su composición incluya también a miembros de la sociedad civil: organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y ambientalistas, asambleas ciudadanas y poblaciones afectadas. Esas diferentes alternativas a la aceptación de los fondos ni siquiera fueron sometidas al voto.

Esta actitud de la gran mayoría de los miembros del Consejo Superior es altamente condenable. Recordamos que las universidades públicas deben actuar en defensa del bien público y estar al servicio de los ciudadanos. Las universidades públicas, y sobre todo una de gran renombre como es la UBA, tienen el deber de abrir sus puertas al debate de tales temas de suma importancia, para definir el modelo de país que queremos.

Reiteramos nuestro fuerte repudio a la aceptación de los fondos de YMAD por parte de la Universidad de Buenos Aires, y condenamos la actitud de su Consejo Superior de negarse al debate.


Buenos Aires, el 26 de agosto de 2009


Adolfo Pérez Esquivel

Premio Nobel de la Paz

sábado, 15 de agosto de 2009

Presupuesto por conciencia empresarial… viva el capital?

Por Mati PUA

Lo que está en discusión es el sentido de la universidad… es para todos o es para algunos.

Los efectos de las políticas de los 90 -la ley de educación superior, el pacto global de responsabilidad social empresarial por la ONU, etc- propició el marco legal para legitimar un causal de capital privado hacia la educación pública. El chantaje gubernamental (el Estado subordinando a los intereses del mercado) castiga el presupuesto genuino de las instituciones educativas dejándola sin posibilidades materiales para sostener practicas pedagógicas proyectadas en el tiempo o espacios para trabajos de investigación, ni provocar algún impacto social transformador.

Convencidos de la eficiencia de la racionalidad capitalista, se habilita la figura de la Universidad Autofinanciada, que cae con la bendición de “es lo mejor que puede hacer” (no hay plata… pero hay quien tiene y puede poner la lata para que esto siga funcionando, obvio que el sistema no se discute mas, porque gracias al sistema seguimos existiendo!)

La autarquía atenta contra la autonomía. La educación parece ya no ser un derecho de todos, sino una posibilidad de acceso para los que logran autosustentarse… no queda otra, la producción de conocimiento se subordina a las exigencias del mercado, porque hay que ser rentable.

Para que estas palabras dejen de hablarnos (rentabilidad, competitividad, financiación, acceso, etc.) todos por la educacion!

Por una Universidad Pública de todos para todos.

…a la minera Bajo la Alumbrera, al capital privado, al Estado indiferente… Say No More

viernes, 14 de agosto de 2009

Novedades desde Ingeniería de la UNER


Por Diego Fainstein


Hola, recién llego de Oro Verde y es tarde como para detallar lo sucedido, así que seré breve. El tema de los fondos de La Alumbrera se discutió último en una reunión que duró como 7 horas. Con un grupo de docentes y estudiantes nos hicimos presentes cuando se comenzó a tratar el tema y pudimos escuchar la lectura de la nota que presentó el Proyecto de Extensión que co-dirige Tercy Navarro con una temática relacionada con este problema. Después el Consejero Docente Nicola Siri leyó la nota que presentamos nosotros (contundente), avalada por la firma de unos 10 docentes. Posteriormente el decano Osella sintetizó lo sucedido en la última reunión del Consejo Superior, mencionó la distribución de fondos definida e hizo notar que en esa oportunidad no había habido disenso respecto de la contaminación generada por la explotación minera ya que en ese tema acordaban el despacho de mayoría con el de minoría, y que la diferencia de posiciones tenía que ver con otras cosas (respetuosamente lo titularía "pragmatismo y exculpación").

La sumatoria de las notas presentadas, la argumentación de Nicola Siri y la sólida posición del claustro estudiantil (que merece un detalle más largo, un orgullo escucharlos) logró lo inesperado: que ni siquiera se expresara moción alguna por la aceptación de los fondos (a pesar de que algunos Consejeros parecían contrariados por el rechazo a estos dineros). Hubo alusiones a que el Tesoro Nacional también incluye fondos impugnables (como el regresivo IVA), referencia a que nos va a pasar como con el Fomec que nuestra facultad terminó aceptando demasiado tarde, recordatorios de la aceptación de financiamiento para proyectos de investigación también reprobables y expresiones aludiendo a que con el rechazo no logramos nada en contra del saqueo contaminante. Sin embargo, por cantidad y calidad, se impusieron argumentos políticos que es muy emocionante escuchar en una reunión del cuerpo directivo: la necesidad de que la Universidad exprese su independencia con este rechazo sin desconocer sus profundas necesidades económicas, lo cual significa para mi significa una defensa de la dignidad (no nos vendemos por unas monedas) y del papel que le corresponde tener a la Universidad.

En resumen, se rechazaron los fondos, se solicitará al CS que revea su decisión y se convoca a una asamblea interclaustro para el 26 de agosto con el objeto de tratar el tema de los fondos mineros por la mañana y el presupuesto universitario por la tarde. Si no hubiese estado ahí, no lo creería! Saludos,

Diego

viernes, 31 de julio de 2009

Minería contaminante ¿sabes lo que es? por actores famosos

Clip explicativo sobre la actual modalidad de minería practicada en Argentina y en el mundo.

“Haber hecho actividad sindical en el INTI era mi gran culpa”


Recuerdos sobre el desarrollo tecnológico y la actividad sindical
bajo la sombra de la dictadura

Lic. Irene Alanis, Coord. de la Unidad Técnica Electrodeposición de
INTI-Procesos Superficiales.


Apenas a un mes del golpe de estado de Onganía (28/06/66), la salvaje represión policial a profesores y alumnos dentro de la facultad, conocida como “La Noche de los Bastones Largos” le cambió la vida a la gente de Exactas, al punto que muchos investigadores y docentes tuvieron que emigrar.
Después comenzó la larga resistencia civil y con el tiempo llegó el Mayo Francés, el Cordobazo, el Rosariazo, Allende en Chile. En ese ambiente de movilizaciones y esperanzas populares, los emigrados comenzaron a volver. Entre ellos, David Schiffrin, Carlos Ventura D’Alkaine, Roberto Fernández Prini, que eligieron volver al INTI. ¿Por qué? Porque querían poner su conocimiento al servicio del desarrollo nacional y pensaron que el INTI era el lugar desde donde un científico podía ayudar.

En 1972 David y Carlos crean las bases del Sector Electroquímica Aplicada. El objetivo era hacer asistencia técnica, investigación y desarrollo al mejor nivel científico. Nuestros clientes más importantes eran las empresas del estado, recuerdo por ejemplo a Agua y Energía con el tema de corrosión y protección en las centrales hidroeléctricas, o a SOMISA y los problemas en la línea de hojalata.
Lo interesante es que hacíamos la asistencia técnica, el diagnóstico y las recomendaciones, pero en el camino, alguno de nosotros se ponía a estudiar el efecto de la corriente alterna en la morfología de los óxidos del hierro, se reproducía en el laboratorio, se elaboraba una teoría, se desarrollaba un equipo para determinar la concentración de oxígeno a las diferentes profundidades de la represa; otros estudiaban la electroquímica del estaño… se publicaban resultados en revistas técnicas y se participaba en congresos. Como faltaban conocimientos específicos en el área de pinturas, Carlos viajó a Europa y visitó los centros de punta en ese tema; cuando volvió, de a poco se fue desarrollando un equipo de profesionales especializados, que no sólo podía especificar los esquemas adecuados para proteger las compuertas de una Central Hidroeléctrica, sino que además estudiaban, por ejemplo, los mecanismos de difusión en membranas.
En 1972, aún bajo la dictadura del Gral. Lanusse, comienza el proceso de organización de la Seccional 10 INTI-UPCN. Una asamblea de personal decide nombrar un delegado reorganizador y la afiliación masiva a UPCN; además se formó una lista única con los delegados de cada departamento y dependencia. El funcionamiento era democrático: la dirección política era ejercida por la Asamblea de todo el personal y por el Cuerpo de Delegados, siendo la Comisión Directiva únicamente un brazo ejecutivo.

En el ’73, el presidente de INTI era el Ing. Jorge Albertoni, quien fue reemplazado primero por Eduardo Amadeo y finalmente por el fascista Ubertalli. Para entonces, la Seccional INTI-UPCN ya había sido intervenida, fue una intervención armada, decretada por la dirección de UPCN.
Hacia fines del ’74 el panorama era opresivo, la violencia y la muerte eran cotidianas en las calles. El 29 de noviembre, en manos de la “Triple A” es asesinado Daniel Winner, dirigente del Centro de Estudiantes de Ingeniería, que unos días antes había venido al Instituto a buscar trabajo. En el INTI, también todo era gris, con el control fascista ejercido por Ubertalli y por la intervención sindical. En ese ambiente había que tener la cabeza fría para poder pensar en defender al gobierno contra todo golpe de estado, pero teníamos compañeros suficientemente inteligentes y con visión política de largo alcance como lo había sido Winner en Ingeniería.

Y el golpe llegó al país hace 30 años y el INTI lo sufrió de la mano del mayor Remetín, con la orden de “limpiar el INTI de militantes y dirigentes gremiales”. Por telegrama se me comunicó que se rescindía mi contrato a partir del 31 de marzo de 1976 pero en la guardia me impidieron el ingreso, a mí y a los otros muchos compañeros de diferentes colores políticos, ninguno de los cuales fue desaparecido.
Posteriormente, la intervención pasó del Ejército a la Marina, en la persona del capitán Rodríguez. Más compañeros fueron echados u obligados a renunciar, entre ellos David y Carlos. En este período son desaparecidos Alfredo Giorgi y María del Carmen Artero.

Yo había tenido actividad gremial, pero ¿David y Carlos por qué? Nunca terminé de explicármelo... ¿A quién molestaban estos militantes de la “ciencia para resolver los problemas de la industria nacional”? El Sector Electroquímica Aplicada quedó descabezado y hasta dividido físicamente; algunos compañeros no soportaron la situación y se fueron yendo. Los que quedaron mantuvieron el grupo y los clientes, hasta que nuevos profesionales lo nutrieron y ahí está ahora, como INTI – Procesos Superficiales.

Como privilegié continuar trabajando en Corrosión y Protección y no conseguía dónde hacerlo en el país, tuve que viajar a Brasil. En 1982 decidí volver, e ingresé a SEGBA; pero a los tres meses llegaron “los antecedentes”, por lo cual rescindieron mi contrato. Haber hecho actividad gremial en el INTI era mi gran culpa.

Autora: Irene Luisa Alanis

Contacto: ilan@inti.gov.ar

martes, 28 de julio de 2009

Convocatoria en el Juzgado Federal


Desde la Mesa por el Juicio y Castigo de Paraná, espacio que nuclea a
organizaciones políticas, gremiales, estudiantiles y de derechos humanos,
convocamos a todos a concentrarnos el próximo jueves 30 a partir de las
9.30 hs. en el Juzgado Federal de Paraná para repudiar al médico
torturador Hugo Mario Moyano quien en dicha oportunidad deberá
prestar declaración indagatoria por los crímenes cometidos contra ex
detenidos políticos en el marco de la causa "Área Paraná".
Cabe recordar que Moyano, junto a los represores Jorge Appiani, José A.
Appelhans y Rosa Bidinost se encuentran procesados y detenidos desde el
último 4 de junio acusados de los delitos de secuestro, privación de la
libertad, severidades, torturas y homicidio de muchos compañeros, entre
ellos Carlos Fernández, Juan Alberto Osuna, Victorio José Ramón Erbetta,
Claudio Marcelo Fink y Pedro Miguel Sobko.
Llamamos a convocarnos y manifestarnos por el efectivo juicio y castigo a
los genocidas y para exigir que cumplan sus condenas en cárceles.


MESA POR EL JUICIO Y CASTIGO

miércoles, 15 de julio de 2009

La Universidad Pública y el Modelo Minero

(Este texto corresponde a un documento difundido por la Agrupación Interclaustro "Eternautas" de la Facultad de Trabajo Social - UNER)


Como agrupación interclaustro consideramos que es impostergable tomar la palabra. Nos convoca en esta oportunidad la perplejidad que generó en nosotros el tenor del debate, los argumentos esgrimidos y, finalmente, la aceptación, por parte del Consejo Superior de la UNER del dinero proveniente de la mina a cielo abierto “Bajo de la Alumbrera.”


Un poco de historia:

La Minera Bajo de la Alumbrera (yacimiento catamarqueño que pertenece a Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD) es una empresa interestatal creada por la ley 14.771 de 1958, durante el gobierno de Arturo Frondizi. El yacimiento actualmente es explotado por el YMAD conjuntamente con Minera Alumbrera Limited (MAL). Esta útima es una empresa extranjera formada por el grupo suizo Xstrata, el cual posee el 50% de la inversión, y las empresas canadienses Goldcorp y Yamana Gold que cuentan con el 37,5 %. Las utilidades de la explotación se distribuyen de la siguiente manera: un 80% para MAL y un 20% para el YMAD que, de acuerdo al esquema de la ley citada más arriba, distribuye sus utilidades con la provincia de Catamarca (60%), la Universidad de Tucumán (20%) y el resto de las universidades nacionales (20%). De allí la temprana relación entre las Universidades nacionales y el emprendimiento minero, que es el tercero en importancia de América Latina y se encuentra entre los diez más importantes del mundo.

Entre 1992 y 1993 el YMAD terminó de realizar los estudios de factibilidad en el yacimiento y Musto Explorations se hace cargo de la mina licitando su explotación por USD7.000.000 y revende, poco tiempo después, el 50% de sus acciones en USD400.000.000. Símbolo de la instalación del modelo minero en Argentina, Minera Bajo de la Alumbrera es inaugurada durante el gobierno de Carlos Menem, quien sancionó las leyes de “expoliación minera” (24.228, 24.226) que fijaban las regalías en el orden del 3% y proporcionaban “seguridad fiscal” a la inversiones mineras durante 30 años. Actualmente estas leyes siguen vigentes y gracias a ellas las inversiones mineras extranjeras gozan de beneficios impositivos tales como: No pagar impuestos provinciales ni municipales (sellos, ingresos brutos, tasas, etc), no pagar retenciones a las Exportaciones, no pagar impuesto a la Ganancia Mínima Presunta, etc. etc. etc.

Por otro lado, la minería a cielo abierto que practica Minera Bajo de la Alumbrera es altamente contaminante. Las denuncias por contaminación han llegado a instancias judiciales -su vicepresidente, Julián Rooney, ha sido imputado- y fueron probadas por organismos estatales y privados. Algunas denuncias son:

  • Diez derrames del mineraloducto comprobados.

  • Pericias de la Gendarmería Nacional del 10/03/2003, según las cuales las muestras de agua tomadas en el canal de desagüe DP2 indicaron “un alto contenido de cobre y sulfatos superando los límites establecidos por la ley 24.051 de Residuos Peligrosos para el parámetro cobre”. También la Gendarmería efectuó análisis, entre los cuales los de marzo de 2004 indicaron la presencia de cianuro en el agua en valores de 0,0008 mg/L.

  • El 09/08/2006, el fiscal de Tucumán Antonio Gómez solicitó al Doctor en Ciencias Biológicas, Dr. Juan González, un análisis técnico de los informes de impacto ambiental presentados por la misma empresa Minera Alumbrera Ltd. De este análisis, se desprenden numerosos valores excedidos, en cuanto a las mediciones de arsénico, cadmio, cobre, mercurio, plomo, molibdeno.

  • En marzo de 2007, un informe de la propia Secretaría de Minería de la Nación reconoció que la actividad de Minera Alumbrera Ltd. contaminaba, refiriéndose a los elevados contenidos de metales en el canal DP2.


La Facultad de Trabajo Social y su iniciativa política:

Durante el mes de octubre, el Consejo Directivo de nuestra Facultad se expidió unanimente por rechazar los fondos provenientes de Yacimientos Minerales de Aguas Dionisio (luego de la propuesta que con éste sentido realizaron los compañeros del Personal Administrativo y de Servicio). Entendíamos que la UNER ejercitando la autonomía universitaria que proclama, debía rechazar el dinero mal habido; sin embargo nuestros representantes en el Consejo Superior, luego de una extensa “discusión” acerca de si le correspondía o no a ese consejo evaluar el carácter contaminante de las minas, o el origen de los fondos, o la relación entre la función de la universidad pública y las consecuencias éticas de sus acciones, resolvió sin más ACEPTAR los fondos primero y crear luego una comisión “que estudie los posibles efectos contaminantes de la explotación minera”. Esta resolución se tomó en forma cuasi unanime, con la excepción del consejero estudiantil Varisco Bonaparte quien fundamentó a favor del rechazo de los fondos.

Aquel plenario del 5 de noviembre de 2008, que recientemente a publicado sus actas, culmina con una intervención del Sr. Rector quien, preocupado porque el dinero se aceptara con “culpa” o “remordimiento”, insta a los consejeros a decidir con convicción: “No admito que se diga que sí, pensando en un ‘no’ y, sintiendo que se está prostituyendo. Realmente lo lamento y me dolería mucho si en la universidad que presido pasa eso. Realmente pienso así. Vamos a poner a consideración las propuestas”.

Luego de aquella invitación a la autorreflexión, se pusieron a consideración las propuestas (aceptar con o sin la creación de una comisión) y dijeron Si.

En este estado de cosas, quienes formamos parte la universidad pública, debemos autoconvocarnos para debatir las acciones pendientes que paradójicamente la Minera Bajo de la Alumbrera ha dejado al descubierto.

La dimensión política de la producción de conocimiento científico, el desfinanciamiento de la universidad pública y la crisis de autonomía universitaria, el rol de los órganos representativos y de los funcionarios de la Universidad, entre otros temas, creemos debería formar parte de ese programa de deliberación y acción que la Universidad Pública no puede posponer.

La Universidad de Buenos Aires y el dinero de la minera La Alumbrera


Nota dirigida al Sr. Rector de la Universidad de Buenos Aires, Dr. Rubén Hallú:

Hay muchas razones por las cuales una sociedad responsable, libre y pensante debería negarse a la producción de la minería a cielo abierto que tanto rememora al coloniaje con su despojo de territorios y cuerpos. Son razones como la contaminación, el despilfarro de recursos limitados como el agua, la energía eléctrica, el escaso valor de uso de estos metales que, básicamente, se utilizan como reservas de riquezas y consumos suntuarios. Varios equipos de investigación de la Universidad de Buenos Aires abordan desde distintas disciplinas los temas relacionados con esta actividad desde una ciencia y un pensamiento social críticos.

No obstante el sistema universitario y científico podría jugar un papel aún más significativo porque es uno de los pocos actores públicos que puede proveer los saberes técnicos independientes. La universidad pública podría generar un servicio de suma importancia no sólo a las localidades en disputa con las corporaciones mineras sino a todo el país que necesita conocer qué decisiones toman nuestros gobernantes en materia productiva cuando los bienes comunes están en juego.
Lamentablemente no ocurre con la minería y es de público conocimiento que muchas instituciones universitarias están trabajando al servicio de las corporaciones, en este caso, las grandes mineras. No es un secreto, estas relaciones se exponen como grandes logros en materia de convenios, colaboraciones,extensiones.

Pero las corporaciones mineras han logrado un paso más, comprometiendo con sus dineros al conjunto del sistema universitario. Son dineros que corresponden a los beneficios que recibe YMAD (Yacimientos Mineros Agua de Dionisio) como parte de la Unión Transitoria de Empresas que conforma con Alumbrera Limited. Este año son 36,8 millones de pesos que por ley Nº 14771 deben ser repartidos entre Universidades Nacionales. En el 2008 ya se habían aceptado 50 millones. Es dinero que proviene de una empresa y de un gerente que la Cámara Federal de Tucumán Nº II dispuso sus procesamientos por violación del Art. 55 de la Ley 24.051; porque la contaminación es un delito federal y la universidad argentina debiera saberlo. No hay ley que obligue a aceptar financiaciones de organismos acusados penalmente.

Es muy significativo que cuando muchas investigaciones que generan conocimiento independiente avanzan conectando distintas disciplinas científicas, distintas facultades e incluso distintas universidades, una de las empresas mineras más cuestionada y procesada por el Fiscal Dr. Gustavo Gómez, decida repartir dinero a todo el sistema universitario. Y es muy lamentable que la Universidad de Buenos Aires lo haya aceptado y que aún el Consejo Superior no lo haya discutido.

Los abajo firmante solicitan al señor rector Rubén Hallú rechazar ese dinero y abrir un debate sobre las financiaciones de este tipo, en todas las instancias de nuestra universidad.

Martín Isturiz, Investigador Superior Grupo de Gestión de Políticas de
Estado en Ciencia y Tecnología
Jorge Medina, Profesor Titular e Investigador Superior
Miguel Teubal, Profesor Consulto e Investigador Superior
Juana María Pasquini, Profesora Emérita e Investigadora Superior
Andrés Carrasco, Profesor Adjunto e Investigador Principal
Claudia Briones, Profesora Regular Titular
Inés Izaguirre, Profesora Consulta e Investigadora.
Juan Pegoraro, Profesor Titular e Investigador.
Norma Giarracca, Profesora Titular e Investigadora.
Susana Aparicio, Profesora Adjunta e Investigadora Principal
Julián Rebón, Profesor, Investigador y Director del Instituto Gino Germani
Jorge Geffner, Profesor Adjunto e Investigador Principal
Siguen firmas...

sábado, 4 de julio de 2009

HÉCTOR HUERGO: VOCEROS DE LOS AGRONEGOCIOS Y LAS MULTINACIONALES



En el norte santafesino lo acostaron a Huergo

El director de Clarín Rural disertaba en Avellaneda - Su discurso no fue bienvenido

Artículo de la Dra. Gómez / AgroDiario, aparecido en http://www.maraustralis.com el 18/11/2008

En los últimos años la transformación de la agricultura llevó a que la actividad que fue creadora de civilizaciones se convierta en un peligro para millones de personas y en un gran negocios para algunos empresarios.

En el año 2007 los cultivos de soja y maíz genéticamente modificados cubrieron alrededor de veinte millones de hectáreas de las tierras del país. Este tipo de semilla integra un modelo productivo que exige la utilización de químicos creados y comercializados por las mismas empresas que crearon las semillas. El hombre hace tiempo robó el monopolio de la creación a Dios y este loro enriquece a Monsanto, Cargill, Nidera y otros. "La creciente expansión de los monocultivos de soja y de maíz RR que este año alcanzarán las veinte millones de hectáreas ha barrido con los cinturones verdes de producción de alimento que rodeaban los pueblos y que eran una natural barrera para los impactos de la agricultura industrial.

Estos corredores verdes estaban generalmente constituidos por montes frutales, criaderos de animales pequeños, tambos y chacras de pequeños agricultores. Ahora los monocultivos llegan a las primeras calles de las localidades y las asperjaciones de venenos propios de los paquetes tecnológicos que acompañan a los monocultivos, a través de fumigaciones aéreas o terrestres, impactan en forma directa e inmisericorde sobre las poblaciones", sostiene el ambientalista Jorge E. Rulli, que junto a su abogado, Osvaldo Fornari realizaran una denuncia ante la Fiscalía de Delitos Ambientales de Argentina durante el mismo año.

En la denuncia se sostuvo que "las máquinas fumigadoras se guardan y se lavan dentro mismo de las zonas urbanas contraviniendo toda norma de prevención; los aerofumigadores suelen decolar de los aeroclubes de las propias localidades y cruzan los pueblos chorreando venenos cuado se dirigen o cuando retornan de sus objetivos sin que la autoridad municipal haga nada para impedirlo; los granos de soja transgénica se almacenan -por razones de comodidad de los cerealeros y sojeros- en enormes silos ubicados generalmente en zonas céntricas de los pueblos, y diseminan con el venteo de los granos partículas tóxicas que afectan el corazón de las pequeñas urbanizaciones».

Quién es Héctor Huergo

Héctor Huergo está en la dirección de Clarín Rural y tuvo un paso por breve por el Inta y, según Alberto J. Lapolla, compañero de facultad de Huergo, "es el principal ideólogo de la transformación del otrora granero del mundo argentino en la republiqueta sojera monsantiana a que nos conduce el monocultivo, arrasando nuestro suelo, nuestra biodiveridad y nuestra soberanía alimentaria", aunque "en los años '70, era el ideólogo de los trotsquistas Posadistas de la Facultad de Agronomía de la Unba".

Lapolla sostiene sus afirmaciones con datos como que "6.200 propietarios concentran casi el 50 por ciento de la tierra y cerca de 20 millones de hectáreas están en manos de las multinacionales", y que Huergo presenta una "consustanciación monsantiana tan profunda que habla de 'chacrers' uniendo a los farmers norteamericanos, con los chacareros argentinos. Basta señalar que los farmers son granjeros, el grueso de los productores de soja en la Argentina de hoy son latifundistas, o empresarios ajenos al campo, los que son minoría en el campo de los EE.UU. A pesar de la contrarrevolución reaganiana de los '80 el promedio de la superficie de las granjas en los EE.UU., es menor a las 200 Has., mientras que en la Argentina actual el promedio se elevó a 538 Has (en 1988 era de 470 Has)."

Sería obvio decir que lo que para muchos es una amenaza para Huergo son oportunidades. "La temperatura del planeta aumenta debido al aumento de gases de efecto invernadero por lo que se adoptan medidas y dentro de esas medidas el impulso a los biocombustibles. A la Argentina esto le ha venido como anillo al dedo este partido lo ganamos 4 a 0 y aún no salimos a la cancha a jugarlo", expresó en oportunidad de concurrir a la Fiesta del Agricultor en Esperanza en 2007, tras lo cual la agrupación medioambiental "paren de fumigar" que "Clarín Rural muestra las bondades de la soja; cómo cosechar más y mejor achicando los espacios de 52 cm. a 35 cm. de distancia entre hileras; cómo sembrar en balcones y macetas de casas; reconoce que de la pulverizadora "mosquito" sólo el 30 por ciento del agroquímico aplicado llega al objetivo, el resto se pierde por mala regulación o mantenimiento. Imaginen su funcionamiento cercano a zonas urbanas, sin legislación, sin control ni protección de la salud de la población. Pero la culpa es de la mala regulación del "mosquito" o del viento que supera los 20 km/h o de la humedad mayor al 50 por ciento, si la fumigación es área". (fragmento de "La cuenta regresiva..."de Graciela Gomez)

Monocultivo

Las agrupaciones ambientalistas del norte también conocen a Huergo. Roberto Lerf, de Planeta Azul, expresó que le "agarró fiebre al saber que este hombre defiende el monocultivo. El monocultivo lleva a los desmontes, que es como asesinar a la tierra. Nosotros luchamos contra los desmontes. Al no darle descanso a la tierra y utilizar esos químicos se matan todos los organismos vivos. Una tierra utilizada de esa manera no tiene más de cinco años de vida y nosotros no queremos llegar a tener un desierto, como algunas zonas del Chaco", aseguró. Para Carlos Manessi del Centro de Protección de la Naturaleza, Huergo "es uno de los voceros de los agronegocios y aprovecha su espacio para hacer propaganda. Este año se sembraron 18.500.000 de Hs. con soja y se tiraron 250 millones de litros de agroquímicos. Huergo y sus amigos son los responsables de haber impuesto esto. En Avellaneda tiene a uno de sus amigos, Vicentín que por ejemplo tiene su propio glifosato", expresó. Desde Ecos de Romang, Graciela Gómez, preguntó si era una broma para Tinelli al ser consultada sobre la visita del agrónomo, "lo detesto, él es uno de los mayores exponentes del modelo. Siempre ves en Clarín Rural a gentuza de la soja, es el Club del Clan. Tanto él como otros dicen una sarta de mentiras porque quieren justificar lo injustificable, Monsanto pone mucha plata en ese suplemento" y recordó que "como ambientalistas no estamos en contra del desarrollo pero respetando las legislaciones vigentes. Acá no se respetan las normas y por eso vienen las empresas multinacionales. Mirá Brasil, a fines de 1800 abolió la esclavitud y ahora los territorios con soja están peor", finalizó Gómez.

El no tan querido por los ambientalistas, Héctor Huergo, estará esta noche en el teatro «Máximo Vicentín», disertando sobre «sobre Alimentos y energía, el nuevo escenario para la agricultura argentina».

Algunas cosas no han cambiado


Los siguientes párrafos corresponden a una cita que utiliza Humberto Eco en su ensayo "La nueva Edad Media" (1972). Este trabajo de Eco ha sido tomado como referencia ineludible para cualquier estudio de la Modernidad, y compartimos aquí la cita de Ziegler cuando trabaja La vietnamización del territorio.

Los estudiantes protestan porque las aulas están demasiado llenas y la enseñanza es demasiado autoritaria. Los profesores quisieran organizar el trabajo en seminarios con los alumnos, pero interviene la policía. En una refriega, resultan muertos cinco estudiantes (año 1200). Se introduce una reforma que otorga autonomía a profesores y estudiantes; el canciller no podrá rehusar la licencia de enseñanza al candidato propuesto por seis profesores (año 1215).

El canciller de Notre-Dame prohíbe las obras de Aristóteles. Los estudiantes, con el pretexto de que los precios son demasiado caros, invaden y arrasan una hostería. El preboste de policía interviene con una compañía de arqueros, que hieren a algunos viandantes. Desde las calles vecinas acuden grupos de estudiantes, que atacan a la fuerza pública arrojándole adoquines que arrancan del pavimento.

El preboste de policía ordena cargar contra ellos: caen muertos tres estudiantes. Huelga general en la universidad, atrincheramiento en el edificio, delegación al gobierno. Profesores y estudiantes se dirigen hacia las universidades periféricas. Después de largas negociaciones, el rey establece una ley que regula a bajo precio los alojamientos para estudiantes y crea colegios y comedores universitarios (marzo de 1229). Las órdenes mendicantes ocupan tres cátedras sobre doce. Revuelta de docentes seglares que las acusan de constituir una mafia de barones (1252). El año siguiente, estalla una violenta lucha entre estudiantes y policía, los docentes seglares suspenden sus cursos por solidaridad, mientras los catedráticos de las órdenes religiosas continúan con los suyos (1253). La universidad entra en conflicto con el Papa, que se pronuncia a favor de los docentes de las órdenes regulares, hasta que Alejandro IV se ve obligado a conceder el derecho de huelga si la decisión se toma por la asamblea de facultad con mayoría de dos tercios. Algunos docentes rechazan las concesiones y son destituidos: Guillaume de Saint-Amour, Eudes de Douai, Chrétien de Beauvais y Nicolas de Bar-sur-Aube son procesados. Los destituidos publican un libro blanco titulado El peligro de los tiempos recientes, que es condenado por «inicuo, criminal y execrable» por una bula de 1256 .(cf. Gilette Ziegler, Le défi de la Sorbonne, París, Juiliard, 1969).

jueves, 2 de julio de 2009

De voces y silencios en Honduras


En Honduras la represión militar y paraestatal intentan silenciar las voces que resiten...
En Argentina sabemos muy bien que los palos golpistas siempre son para el pueblo...
No hay golpes democráticos... y lo que les está sucediendo a los hermanos hondureños nos importa... aunque la vieja gorila de la Legrand diga lo contrario.


domingo, 28 de junio de 2009

Hacia una discusión sobre la megaminería a cielo abierto



Maristella Svampa y Mirta Antonelli

Aunque con diferente alcance y envergadura, tres parecen ser los “modelos de desarrollo” que caracterizan la Argentina contemporánea: el modelo agrario, el industrial y el extractivo- exportador. Mientras que los dos primeros han sufrido drásticas transformaciones en las últimas décadas, y continúan operando de manera explícita o implícita como narrativa social fundamental y horizonte de expectativas de nuestras sociedades, el perfil del tercero, ligado a la explotación de los recursos naturales, pese a su expansión exponencial, aparece desdibujado y apenas está presente en el imaginario cultural de los argentinos.

En este libro colectivo, titulado “Minería Transnacional, Narrativas del Desarrollo y Resistencias Sociales”, nos abocamos al análisis de una faz poco explorada de este proceso, ligada a la expansión del modelo minero en la Argentina. Ciertamente, el paradigma extractivista cuenta con una larga y negra historia en América Latina, marcada por la constitución de enclaves coloniales, altamente destructivos de las economías locales y directamente relacionado con la esclavización y empobrecimiento de las poblaciones. El símbolo de esta cultura de la expoliación ha sido sin duda Potosí, en la vecina Bolivia, que a partir del siglo XVI supo alimentar las arcas y contribuir al temprano desarrollo industrial de Europa. Ahora bien, pese a que la explotación y exportación de bienes naturales no son actividades nuevas en nuestra región, resulta claro que en los últimos años del siglo XX, y en un contexto de cambio del modelo de acumulación, se ha venido intensificando la expansión de proyectos tendientes al control, extracción y exportación de bienes naturales a gran escala. La mega-minería a cielo abierto es un ejemplo elocuente. Como señala Bebbington (2007), ya en el período 1990-1997, mientras la inversión en exploración minera a nivel mundial creció un 90%, en América Latina, creció 400%. En consonancia con ello, durante los ´90, la mayor parte de los países latinoamericanos involucrados, llevó a cabo una profunda reforma del marco regulatorio, para conceder amplios beneficios a las grandes empresas transnacionales, que ya vienen operando a escala global. Dicha reforma fue respaldada por diferentes organismos internacionales (Banco Mundial, BID, entre otros), a fin de facilitar, promover y garantizar el auge regional de la nueva minería.

En este marco, la expansión del modelo extractivo-exportador (como la relativa al de agro-negocios), no puede comprenderse sin involucrar también la perspectiva histórica, y muy especialmente, la política de privatizaciones. En efecto, es necesario recordar que la política de privatizaciones estuvo orientada no sólo hacia los servicios públicos, sino también hacia los hidrocarburos, y de manera más amplia, hacia la totalidad de los recursos naturales. Así, por ejemplo, a través de diferentes reformas constitucionales y legislativas, las nuevas normas jurídicas institucionalizaron la auto-exclusión del Estado como agente productivo y la consecuente exclusividad del sector privado como único actor autorizado a explotar los recursos naturales.

Se sentaron entonces las bases del Estado meta-regulador, lo cual implicó la generación de nuevas normas jurídicas que garantizaron la institucionalización de los derechos de las grandes corporaciones así como la aceptación de la normativa creada en los espacios transnacionales. En menos de diez años, las grandes compañías transnacionales hegemonizaron el mapa socio-productivo en el sector minero, pesquero, petrolero, entre otros. El fenómeno de reprimarización de la economía, basado en la explotación de los recursos naturales no renovables por parte de actores transnacionales y sus socios locales estaba en marcha.

En este sentido, resulta importante destacar cuatro cuestiones mayores, que recorren y dan encarnadura específica a este libro. En primer lugar, aclarar a qué tipo de minería hacemos referencia cuando hablamos de nueva minería o minería a gran escala. Aún si las consecuencias económicas pueden ser homologadas, lejos estamos de aquella minería de socavón, propia de épocas anteriores, cuando los metales afluían en grandes vetas, desde el fondo de las galerías subterráneas. En la actualidad, los metales, cada vez más escasos, se encuentran en estado de diseminación, y sólo pueden ser extraídos a través de nuevas tecnologías, luego de producir grandes voladuras de montañas por dinamitación, a partir de la utilización de sustancias químicas (cianuro, ácido sulfúrico, mercurio, entre otros) para disolver (lixiviar) los metales del mineral que los contiene. En suma, lo particular de este tipo de minería (a cielo abierto), diferente de la tradicional, es que implica niveles aún mayores de afectación del medio ambiente, generando cuantiosos pasivos ambientales, al tiempo que requiere tanto un uso desmesurado de recursos, entre ellos el agua y la energía, ambos imprescindibles para sus operaciones, como asimismo, intervenir de manera violenta la geografía de los territorios para la explotación.

En segundo lugar, si las implicaciones socio-ambientales son ciertamente gravosas y nos colocan ya en el centro de un paradigma productivista, sumamente cuestionado desde diferentes vertientes del pensamiento (ecología política, indigenismo, economía social), a esto hay que añadir que lejos también estamos de asistir a la expansión de un modelo “nacional” de desarrollo. Antes bien, en nuestro país la expansión y control de la nueva megaminería a cielo abierto es potestad exclusiva de las grandes empresas transnacionales, gracias al marco regulatorio sancionado en los ´90, y confirmado por las sucesivas gestiones (desde C. Menem, pasando por Néstor Kirchner, hasta Cristina Fernández de Kirchner). Así, la reprimarización de la economía auguraba que, en el curso de pocos años, el Estado nacional consagraría a la mega minería, incluida la uranífera destinada a energía, como “planes estratégicos”, declarados de interés público por el gobierno argentino.

La continuidad de la política, el involucramiento de la estructura del Estado nacional, y por supuesto, el compromiso aún mayor de sus homólogos provinciales, demuestran hasta qué punto este tipo de minería se ha convertido en Política de Estado. Como se afirma en uno de los artículos de este libro, un ejemplo por demás elocuente de ello es el reciente veto presidencial a la ley de protección de los glaciares (ley 24.618), votada por una amplia mayoría del Congreso Nacional, y que constituye de parte del actual gobierno un claro gesto de apoyo a los intereses de la minería transnacional, en este caso en favor de la compañía Barrick Gold, quien a través del proyecto binacional Pascua-Lama, compartido con Chile, se encamina a desarrollar una explotación de oro y plata sobre los glaciares de altura en la región cordillerana. Asimismo, en diciembre de 2008, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner declaraba de “interés nacional” la explotación de potasio en Mendoza, por parte de la transnacional Río Tinto; antes de conocerse el informe de impacto ambiental, en diciembre último, y de manera simultánea, entregaba a dicha empresa 60 hectáreas en el puerto de Bahía Blanca. En tal sentido, y sin minimizar el papel protagónico de los estados provinciales, no cabe duda que ha sido y es el gobierno nacional quien ha ratificado y fortalecido a la mega-minería, poniendo todo el aparato del Estado, sus instituciones, al servicio del modelo minero.

El tema no es menor, porque si bien, como hemos dicho, lejos estamos de cualquier tipo de “modelo de desarrollo nacional”, esto no ha sido impedimento para que el Estado asumiera una narrativa desarrollista, en consonancia con las grandes empresas trasnacionales, en busca de la legitimación social del modelo, y en nombre de una “responsabilidad social”, que oculta de manera sistemática los graves impactos sociales y ambientales de tales emprendimientos. Claro está que dicha narrativa desarrollista no es exclusiva de la Argentina. En efecto, en los últimos años, la expansión vertiginosa del modelo extractivo-exportador, del modelo de agro-negocios y los grandes proyectos de infraestructura de la cartera del IIRSA, han traído consigo en gran parte de la región latinoamericana, una suerte de “ilusión desarrollista” (Svampa:2008), habida cuenta que, a diferencia de los años ´90, las economías se han visto favorecidas por los altos precios internacionales de los productos primarios (commodities), tal como se refleja en las balanzas comerciales y el superávit fiscal. La eficacia simbólica de dicha narrativa, puesta al servicio del “desarrollo” no puede ser desestimada, muy especialmente luego del largo período de estancamiento y regresión económica de las últimas décadas. Antes bien, ella propiciará el despliegue de nuevos esquemas binarios, que buscarán retrazar una distancia entre el ayer de la crisis y el presente productivo, devenido futuro promesante (Antonelli: 2007). De modo que, en esta coyuntura favorable, a menos hasta la presente crisis económica internacional, no son pocos los gobiernos de la región que han relegado en un segundo plano o sencillamente escamoteado las discusiones acerca de los modelos de desarrollo posible, habilitando así el retorno en fuerza de una visión productivista del desarrollo.2

Convengamos que se ha escrito mucho acerca de las dificultades que una gran parte de los movimientos sociales actuales tienen para comprender e involucrarse en la compleja dinámica de reconstrucción del Estado, en el marco de procesos nacionales caracterizados por una fuerte retórica anti-neoliberal. Incluso se ha criticado la visión simplificada y, por momentos, dogmáticamente autonómica, de movimientos y organizaciones sociales, proclives a ignorar las ambivalencias y dilemas que afrontan aquellos gobiernos que hoy supuestamente se proponen como objetivo un cambio en las relaciones de fuerza social. Sin embargo, muy poco se ha hablado acerca de la narrativa desarrollista que hoy sobrevuela el continente, asociada especialmente al paradigma extractivista, y del ocultamiento de las consecuencias que estas dinámicas conllevan tanto en términos de reconfiguración productiva, como de horizonte de expectativa social.

En tercer lugar, hay que destacar que la Argentina no posee un pasado minero importante, como efectivamente sucede con otros países latinoamericanos, tal es el caso de Chile, Bolivia y Perú. Sin embargo, debido a las posibilidades de explotación que ofrecen estas nuevas tecnologías, en la actualidad nuestro país ocupa el sexto puesto en el mundo en cuanto a su potencial minero, y los informes consignan que 75% de las áreas atractivas para la minería todavía no han sido sometidas a prospección. No obstante, pocos argentinos están al tanto de que la actividad minera proyecta extenderse por toda la larga franja cordillerana y precordillerana, desde el norte del país hasta el extremo sur de la Patagonia. Si hemos de seguir los escasos datos aportados por la secretaría de Minería, visiblemente interesada en mostrar el crecimiento espectacular del sector (la mirada productivista), pero ocultando información fundamental sobre la descripción y el estado de avance de los proyectos, entre 2003 y 2007, el total de inversiones acumuladas en el país fue multiplicado por más de ocho, pasando de 660 millones de dólares a 5600 millones de dólares. El crecimiento acumulado de proyectos fue más increíble todavía: aumentó un 740% en esos cuatro años, para llegar en 2007 a un total de 336 proyectos – en diferentes grados de avance-. De este modo, aunque en el presente el modelo minero posee un rol “subordinado” o “secundario” su proceso de implementación presenta características vertiginosas y muy similares a las de otros países latinoamericanos, hechos que favorecen la desinformación y dificultan, por ende, la discusión pública sobre la problemática.

En esta misma línea, en la medida en que nuestro país no proviene de una economía minera a gran escala, el modelo minero presenta una particular producción socio-discursiva y cultural a nivel de todos los actores involucrados. Esta es una diferencia cualitativa que aporta una especificidad al escenario de las transformaciones en Argentina y que abordamos en este libro. Por ello mismo, a diferencia de otros “modelos de desarrollo” que, más allá de sus transformaciones, se sitúan en la “continuidad imaginaria” (un país agrario), o en el “retorno de la normalidad” (la Argentina industrial), el modelo ligado a la mega minería a cielo abierto requiere no sólo inscribirse en las significaciones del presente modelando visiones de futuro, sino fundar un linaje, una genealogía honorable y mitos de origen, para volver deseable y razonable la “Argentina minera”. En función de ello, como afirmamos en uno de los capítulos de este libro (véase Antonelli), adquieren especial importancia las estrategias narrativas, argumentativas, retóricas y dramatológicas (o de puestas en escena), mediante las cuales se construye, enuncia y visibiliza la legitimidad dominante del modelo minero y su autorización estatal en discursos público-mediáticos de actores hegemónicos.

Por último, muy poco se ha hablado de las resistencias sociales que han venido generando los emprendimientos mineros a lo largo de nuestra extensa geografía. Así, uno de los datos novedosos, al compás del crecimiento de los conflictos ambientales, es precisamente el surgimiento de numerosas organizaciones de autoconvocados, en más de quince provincias argentinas, las cuáles adoptan un formato asambleario. En nuestro país, existen actualmente unas setenta asambleas de base, nucleadas desde 2006 en la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC), y erigidas hoy en verdaderos territorios de resistencia. Como será dicho en varias oportunidades en este volumen-, la primera experiencia –exitosa, por cierto- desarrollada por una población, para evitar la instalación de una explotación minera, fue protagonizada por los vecinos de Esquel, en 2003, en la provincia del Chubut. Sin embargo, la experiencia que tuvo el mérito de colocar en la agenda pública la nueva cuestión socio-ambiental, a nivel nacional, fue Gualeguaychú, entre 2005 y 2006, a raíz del conflicto por la instalación de las pasteras, sobre el río Uruguay, que trajo como correlato un enfrentamiento sordo entre el gobierno argentino y el de la república del Uruguay. Recordemos que este conflicto fue considerado por el entonces presidente Néstor Kirchner, en 2006, como una “causa nacional”; pese a que luego, el propio gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, impulsaría activamente el cuestionamiento y hasta la demonización de la Asamblea Ambientalista de Gualeguaychú, muy especialmente, a inicios de 2009, con el objeto de que éstos levantaran el corte al puente internacional que une la Argentina con el Uruguay, luego de casi dos años de bloqueo. Por paradójico que pueda parecer, la instalación de la agenda socio-ambiental, capitalizada políticamente por el gobierno de los Kirchner, lejos estuvo de servir a la apertura de la discusión de otras causas socio-ambientales; antes bien, sirvió para el ocultamiento y la denegación de otros conflictos que ya comenzaban a recorrer a diferentes provincias argentinas, a raíz de la introducción del modelo minero.

Como afirmamos en este volumen, los nuevos movimientos contra la minería a cielo abierto son conscientes de que han sido arrojados a un campo de difícil disputa y de posiciones claramente asimétricas, en el cual los adversarios van consolidando cada vez más una densa trama articulada, con efectos multiplicadores y complejos, en pos de la legitimación del modelo minero. Así, el correlato del dispositivo hegemónico, puesto al servicio de un modelo de desarrollo, va desde el avasallamiento de los derechos de las poblaciones, entre ellos, de los derechos territoriales de las poblaciones indígenas, reconocidos por los más diversos tratados internacionales incluidos en nuestra Constitución Nacional; la destrucción de patrimonios arqueológicos, la instalación de explotaciones en zonas protegidas, hasta las más diversas estrategias de disciplinamiento, que incluyen desde la violación de procesos ciudadanos, por ejemplo, a través de la derogación de leyes prohibitivas de la minería, o el silenciamiento a la población, impidiendo u obturando la posibilidad de llevar a cabo consultas populares al interior de las comunidades afectadas. En este contexto, la mega-minería a cielo abierto termina configurándose como una figura extrema, un suerte de modelo descarnado, en el cual las más crudas lógicas del saqueo económico y la depredación ambiental se combinan con escenarios regionales caracterizados por una gran asimetría de poderes, que parecen evocar la lucha desigual entre David y Goliat.3

En este sentido, resulta interesante destacar que, en los últimos años, este tipo de minería ha sido prohibida en Turquía (1997), República Checa (2000), Nueva Gales del Sur, Australia (2000), Estado de Montana (1998) y los condados de Gunnison (2001), Costilla (2002) y Summit (2004) del Estado de Colorado, EEUU, y República de Alemania (2002). En América Latina, el único país que ha sancionado una ley prohibiendo la minería a cielo abierto con sustancias tóxicas es Costa Rica (2002). La lucha iniciada en 1997 contra la instalación de una empresa minera, en Cotacachi, en Ecuador, hizo que éste se convirtiera en el primer “cantón ecológico”, por ordenanza municipal. Luego, le siguieron mediante la vía de la consulta popular, Tambo Grande, en Perú, (2002, el primer plebiscito por este tema en América Latina) y Esquel, en Argentina (2003). En años recientes, se han realizado dos consultas más en Perú, Piura y Cajamarca (ambos en 2007); tres en Guatemala, Sipacapa, (2005), Huehuetenango (2006); Ixtahuacan (2007).

Tal como veremos en este volumen, en nuestro país, luego de la consulta popular de Esquel, y gracias a la articulación de las resistencias, siete provincias argentinas han sancionado una legislación que prohíbe la minería, con algún o varios tipos de sustancias tóxicas. Sin embargo, como lo muestra de manera escandalosa el caso de La Rioja (donde la ley de prohibición a la megaminería fue sancionada en 2007 y derogada un año más tarde, por el mismo gobernador), en Argentina las diferentes leyes provinciales lejos están de constituir una garantía absoluta, frente a los grandes intereses económicos en juego. Así, pese a la preocupación que existe en medios empresariales frente a la multiplicación de las resistencias y las nuevas legislaciones del “no”, las inversiones en minería han aumentado notablemente en el último año: como señalaba un medio especializado, en enero de 2009, con un lenguaje claramente productivista, “la exploración de riesgo en la actividad minera argentina marcó un nuevo pico histórico durante 2008. De acuerdo a datos oficiales, se perforaron 665.945 metros en todo el país, alcanzando un crecimiento del 11% respecto del año 2007 […] “El volumen de reservas minerales desde 2003 a la actualidad se cuadruplicó, encontrándose nuevos potenciales yacimientos en las provincias de Santa Cruz, Neuquén, San Juan, Jujuy y Salta, entre otras” (http://puestaenobra.blogspot.com/2009/01/mineria-nuevo-record-para-el-sector-en.html)

Por último, la reticencia calculada desde el ámbito político-empresarial respecto a no propiciar condiciones para el debate público sobre el modelo extractivo exportador minero nos plantea preocupantes interrogantes sobre el escenario democrático argentino en relación con cuestiones centrales. La primera de ellas, concierne a los procesos electorales, las prácticas de representación delegativa, y la capacidad de injerencia y presión de las corporaciones sobre las decisiones ciudadanas y judiciales. La segunda, involucra a la opacidad del Estado en cuanto a su obligación de garantizar a la ciudadanía el derecho al acceso a la información de interés público. Este aspecto reviste particular gravedad, por ejemplo, en lo que a las obras de infraestructura del IIRSA respecta, puesto que su carácter velado inhibe que se puedan producir y dar a conocer estudios de derechos humanos y medio ambiente. Por otra parte, permite mantener en un cono de sombras los endeudamientos internacionales para su realización y el destino de fondos que los superpoderes permiten destinar al ministerio de Obra Pública e Infraestructura, a cargo de Julio De Vido, para las obras que las empresas transnacionales requieren. Esta opacidad es la que posibilita, además, retóricas políticas y usos coyunturales: la del progreso y el Bicentenario, primero, y “el desafío para afrontar los efectos de la crisis internacional”, actualmente. Por último, preocupa también el casi monolítico silencio estratégico del Poder Ejecutivo nacional, ante los numerosos y fundados pedidos de informes sobre distintas problemáticas y hechos relevantes sobre la mega-minería, en los que están involucrados actores empresariales, políticos y funcionarios públicos de distintas jurisdicciones y áreas del organigrama del Estado nacional y provinciales. En tal sentido obra en el Congreso Nacional un conjunto significativo de estos pedidos, elevados por diputados y senadores nacionales de distintas provincias y diferente extracción partidaria.4

El escenario así esbozado nos confronta, a manera de “termómetro de la democracia”, no sólo con la administración sesgada de la información por parte del Estado, sino también con la capacidad de manejo de la información por parte de las empresas transnacionales. Más allá de la colonización del discurso público y la descalificación hacia las asambleas ciudadanas – constatación no menor para dar cuenta de los obstáculos para la construcción de agenda y el debate públicos - resulta preocupante, a la vez que sintomático, el rol que están cumpliendo para la construcción de consenso social acrítico, empresas de medios de comunicación, tanto de alcance nacional, como de las provincias de la “Argentina, haciéndose minera”.

La estructura del libro

Los artículos presentados en este libro buscan abordar los aspectos reseñados más arriba. Así, los primero cuatro capítulos tienen un carácter general, en la medida en que se proponen realizar una primera aproximación a la problemática, dar cuenta los diferentes procesos de construcción de consenso; la evolución de los proyectos mineros y su relación con el IIRSA, por último, los avatares de las resistencias sociales.

Así, el primero de ellos, firmado por Maristella Svampa, Lorena Bottaro y Marian Sola Alvarez, “La problemática de la minería metalífera a cielo abierto: modelo de desarrollo, territorio y discursos dominantes”, es un texto introductorio que da cuenta de las características generales del modelo minero, la legislación que lo ampara, al tiempo que presenta una serie de conceptos que atraviesan el lenguaje de los movimientos socio-ambientales (la valoración del territorio), y de las empresas transnacionales en alianza con el Estado (desarrollo sustentable, responsabilidad social empresarial, gobernanza).

El segundo articulo, “Minería transnacional y dispositivos de intervención en la cultura. La gestión del paradigma hegemónico de la “minería responsable y sustentable”, firmado por Mirta Antonelli analiza el discurso transnacional sobre la megaminería como poder semiótico del capital, con eficacia simbólica global, tal como se viene consolidando a posteriori de la sanción de la nueva legislación minera, y las condiciones de asimetría en las que, desde hace poco más de un lustro, se establecen campos de tensiones y se ejercen las disputas y conflictos en torno a los sentidos del desarrollo y el modelo de sociedad deseable. Como parte de las estrategias centrales, se abordan conceptos como el de “desarrollo sustentable”, “minería socialmente responsable”, “responsabilidad social empresarial”, y “gobernanza”, que aparecen como condensadores de sentido en torno a pobreza, género, inclusión, biodiversidad, integración, entre otros. En el marco nacional, también analiza estratégicas voces universitarias y de agencias científico-tecnológicas públicas para que autoricen el modelo extractivo, coimplicando en ello la legitimidad de instituciones del Estado en un proceso de oposición y réplicas a los movimientos socioambientales y de descalificación de la sanción de leyes de prohibición de la minería a cielo abierto y con sustancias tóxicas en numerosas provincias argentinas.

El tercero, de M. Eugenia Arias Toledo, “IIRSA: lógica de la interconexión, lógicas interconectadas”, analiza el modo en cómo los proyectos de la Iniciativa para la Infraestructura de la Región Sudamericana se enmarcan en planes de infraestructura destinados a facilitar el tránsito transfronterizo y a asegurar la circulación de ciertos bienes (como la energía) indispensables para esta industria minera. En este sentido, da cuenta del paralelismo existente entre la narrativa del desarrollo de IIRSA y la narrativa del desarrollo del Estado argentino con relación a la industria minera.

El cuarto artículo, de M.Svampa, L. Bottaro y M. Sola Alvarez, cuyo título es “Los movimientos contra la minería metalífera a cielo abierto: escenarios y conflictos. Entre el efecto Esquel y el efecto La Alumbrera”, aborda la compleja y nunca acabada reconstrucción de los diferentes territorios de la resistencia, su evolución, sus estrategias, sus luchas, en las diferentes regiones y provincias argentinas. Un verdadero descenso a la geografía más profunda de nuestro país y la gramática de sus luchas, que da cuenta del carácter ineludible de estas resistencias, que hoy convoca a mujeres y hombres de las comunidades amenazadas, sin distinción de clase social, etnia o experiencia política, unidos por la experiencia vital de defender un estilo de vida y un territorio, en nombre del principio de autodeterminación de los pueblos. Basta recordar que a fines de 2008 existían aproximadamente setenta asambleas de base, en más de quince provincias argentinas, nucleadas en torno a la Unión de Asambleas Ciudadanas, para dar cuenta de la envergadura de este nuevo fenómeno.

Los últimos cuatro capítulos abordan de manera específica los casos más resonantes que hasta ahora han signado la nueva cartografía minera del país, tanto en lo que se refiere a las resistencias, como a los discursos y las prácticas de las empresas transnacionales y los estados provinciales. Así, el articulo de María Cecilia Marín, El “no a la mina” de Esquel como acontecimiento: otro mundo posible” aborda uno de los casos emblemáticos, suerte de referente o faro de los movimientos contra la mega-minería a cielo abierto en nuestro país. Si bien el de Esquel es uno de los pocos casos hasta ahora tematizado por la bibliografía académica y reconocidos por la liturgia mediática; Marín recorre una vía poco explorada, al realizar, desde una perspectiva socio-discursiva, un análisis de las diferentes estrategias llevadas a cabo, de un lado, por el gobierno, a través de la propuesta avanzada de “zonificación”, de otro lado, por la empresa Meridian Gold, para explicar el fracaso del referéndum de 2003 en términos de fallas en la “estrategia comunicacional”.

Por su parte, Horacio Machado Aráoz, aborda el caso testigo por antonomasia, el de la mina Bajo La Alumbrera. En efecto, en su artículo titulado “Minería transnacional, conflictos socioterritoriales y nuevas dinámicas expropiatorias. El caso de Minera Alumbrera (Catamarca)”, realiza un estudio detallado de las transformaciones socio-territoriales de Catamarca, a partir de la instalación de La Alumbrera, la primera explotación a cielo abierta instalada en el país. El mismo se constituye en un caso ejemplar, en la medida en que, a diez años de su instalación, es posible realizar un balance acerca del impacto que en diferentes registros –económico, social, territorial- ha producido. Esto permite avanzar, como lo hace Machado Aráoz, en una serie de hipótesis explicativas más generales acerca de las diferentes dimensiones del proceso expropiatorio al que se ven sometidas las poblaciones.

En el séptimo artículo, de Norma Giarracca y Gisela Hadad, titulado “Disputas manifiestas y latentes en La Rioja minera. Política de vida y agua en el centro de la escena”, presenta los principales acontecimientos desde la formación de la asamblea de Chilecito-Famatina hasta estos finales de 2008. Como sostienen las autoras, la hipótesis central afirma que existen dos tipos de conflicto: por un lado, el conflicto explícito entre los pobladores con el emprendimiento minero y los funcionarios políticos que lo impulsan; por el otro, la disputa implícita y latente (en el sentido de “potencial”), entre esta actividad extractiva y la agroindustrial, imbricada con las ciudades y poblados. Dicha disputa potencial, en torno del agua, como bien escaso en una zona semiárida, da cuenta de las características propias del modelo extractivo, que lo torna incompatible con el desarrollo de economías regionales, entre ellas, las actividades agrícolas. Es importante destacar que dicho artículo da cuenta también del modo en cómo el informe de impacto ambiental realizado por la empresa Barrick Gold oculta la importancia de la economía regional, verdadero nodo de la vida de las poblaciones, a fin de minimizar los efectos socio-económicos y territoriales del emprendimiento.

El último artículo, “La construcción de San Juan como capital nacional de la minería: el concierto de voces entre el Estado y los medios de comunicación”, un trabajo colectivo de Silvina Giovannini, Mauro Orellana, Dolores Rocchietti y Angélica Vega, se centra nada menos que en el núcleo duro del modelo minero, la provincia de San Juan. Así, el texto analiza la reubicación de San Juan en el espacio hegemónico, cuyo gobernador José Luis Gioja, ha sido uno de los impulsores de la ley minera durante los ´90. Discurso productivista, conceptos de resonancia global, redes estratégicas, apelación a la historia en clave no sólo argentina, sino también latinoamericana alternan en el centro de una narrativa estatal, que tiende a instituir un discurso único (el monolingüismo), al servicio de la difusión y defensa acérrima del nuevo modelo minero.

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Antes de cerrar esta introducción, quisiéramos señalar ciertas preocupaciones y posicionamientos que recorren al conjunto de los autores y autoras de este libro. En primer lugar, nos interesa dejar en claro que este libro no es una compilación azarosa en torno de un tema específico. Los autores, si bien provenimos de disciplinas diferentes –que van desde la sociología política, la sociológica rural hasta el análisis socio-discursivo-, se proponen dar cuenta de un proceso complejo, cargado de hondas resonancias sociales, con una serie de categorías compartidas –como las de territorio, territorialidad, discurso global, modelo extractivo-exportador, narrativa del desarrollo, movimientos socio-ambientales- Estas categorías abarcan y recorren el conjunto de los temas que dan el título a este libro, “minería transnacional, narrativas del desarrollo, resistencias sociales”.

Esta perspectiva compartida forma parte de un diálogo sostenido por los cuatro grupos de investigadores intervinientes, a lo largo de casi dos años, y cuya labor se desarrolla en diferentes Universidades Públicas: Universidad Nacional de General Sarmiento, Universidad Nacional de Córdoba, Universidad Nacional de Catamarca y Universidad de Buenos Aires. Nuestras respectivas investigaciones han sido financiadas exclusivamente por el sistema público de investigación (Universidad Nacional, Fondo Nacional de Investigación Nacional de Ciencia y Técnica –Foncyt- y Conicet).

Gran parte de nosotros nos hemos conocido en el marco de nuestra participación como investigadores/as en los encuentros de la Unión de Asambleas Ciudadanas, llevados a cabo entre 2007 y 2008: así, San Rafael de Mendoza, Chilecito y Famatina, Catamarca capital, Concepción del Uruguay, Capilla del Monte y Tunuyán, fueron las ciudades convocantes, en las cuales, a la par que nos sumergíamos en las abigarradas problemáticas de las asambleas ciudadanas, empezamos a compartir e intercambiar hipótesis de trabajo, preocupaciones intelectuales y posicionamientos públicos. A lo largo de este período y muy especialmente en los últimos tiempos, hemos organizado y participado en diferentes Jornadas de discusión académica, tanto en la Universidad Nacional de Catamarca (octubre 2007 y 2008), en la Universidad Nacional de Córdoba (septiembre de 2008) en la Universidad de General Sarmiento (octubre de 2008), así como dos Encuentros de discusión y divulgación de la problemática en la Universidad de Buenos Aires (octubre y noviembre de 2008), lugares todos ellos, en los cuáles confrontamos nuestras hipótesis de investigación con diferentes actores académicos y sociales, entre ellos, miembros de las propias asambleas ciudadanas, en el marco de un diálogo complementario y constructivo. Asimismo, algunos de los participantes hemos desarrollado otras actividades de divulgación (prensa periodística) sobre estas temáticas.

En segundo lugar, respecto del lugar de enunciación, cabe aclarar que ninguno de los trabajos aquí presentados, está escrito desde una supuesta neutralidad valorativa o del distanciamiento propio de los “expertos”. Parafraseando a Boaventura de Sousa Santos, estos textos se proponen una objetividad propia del trabajo académico, pero de ninguna manera abogan por un lugar de supuesta neutralidad, discurso detrás del cual por lo general se esconden intereses de los más variados espacios de poder (económico, político, religioso, entre otros). Nuestra propuesta se inscribe así en el campo de la tradición de las ciencias sociales críticas. En una época en la cual muchos no dudan en convertir las Universidades –tanto públicas como privadas- en verdaderas unidades de negocios, la nuestra es así una apuesta que busca retomar y afirmar el rol crítico que, creemos, debe jugar la Universidad Pública en la producción social de saber, así como en la discusión de los temas que recorren nuestra sociedad, en este caso, acerca de los modelos de desarrollo hoy vigentes.

Por último, creemos que, a esta altura de los tiempos, cualquier modelo que se plantee como alternativa o modelo de desarrollo en una sociedad, debe ser informado y sometido a la discusión pública. Este no parece ser, sin embargo, el caso en nuestro país, donde tanto la ciudadanía, como intelectuales y comunidad universitaria, solemos llegar tarde a los debates, cuando la implementación de los modelos de desarrollo se presentan como hechos consumados. Así sucedió con el modelo sojero, más allá de las solitarias voces de advertencia incansablemente machacadas durante una década por Jorge Rulli y Adolfo Boy con su Grupo de Reflexión Rural (GRR), y algunos contadísimos académicos como el agrónomo Walter Pengue, o Norma Giarracca y Miguel Teubal, animadores, junto a alumnos y activistas del Foro de la Tierra y la Alimentación. En realidad, la apertura de una discusión pública sobre dicho modelo (el alcance de sus transformaciones, su relación con el Estado, sus consecuencias sociales, económicas y ambientales) fue más bien tardía y parcial, tal como hemos podido ver entre marzo y julio de 2008 (y sus reediciones posteriores), a raíz del conflicto entre el gobierno de C. Fernández de Kirchner y los diferentes sectores agrarios, como producto del aumento de las retenciones al sector, entre otros factores emergentes.

Hoy, el riesgo es que por indiferencia, desconocimiento, omisión o complicidad activa, dejemos pasar por delante de nuestras narices la discusión del modelo minero, cuya puesta en marcha se viene realizando de manera vertiginosa, sin consulta a las poblaciones involucradas. De este modo, la emergencia y multiplicación de territorios de resistencia –tanto el de las “comunidades del no” como el de los movimientos socio-ambientales-, se ha ido cristalizándose en un contexto de obscena asimetría y frente al ocultamiento –político, mediático, empresarial- de sus consecuencias socio-ambientales.

En suma, este libro sobre la mega-minería en Argentina, -que sin duda constituye una primera exploración de un proceso todavía abierto-, se propone aportar un análisis crítico de las formas que adopta el discurso hegemónico y los nuevos mecanismos de expropiación y dominio, así como traer a la palestra una verdadera discusión –pública y académica- sobre las complejas dimensiones, los múltiples niveles y sentidos que hoy recubren el término “Desarrollo”. Con ello esperamos poder contribuir, aunque sea modestamente a abrir el necesario debate público que exigen estas problemáticas.

Buenos Aires- Córdoba, enero de 2009